Codifica en el lenguaje del dominio

Codifica en el lenguaje del dominio
Autor: Dan North

Imagínate dos códigos bases. En uno te encuentras esto:

if (portfolioIdsByTraderId.get(trader.getId())
  .containsKey(portfolio.getId())) {...}

Te rascas la cabeza imaginándote para que podría servir este código. Parece que está obteniendo un ID desde un objeto comerciante (“trader”), usándolo para obtener aparentemente un mapa de mapas y, entonces, está viendo si otro ID desde un objeto portafolio (“portfolio”) existe en el mapa interior. Te rascas la cabeza un poco más. Ves la declaración del método portfolioIdsByTraderId y descubres esto:

Map<int, Map<int, int>> portfolioIdsByTraderId;

Poco a poco te das cuenta que podría tener algo que ver con que un comerciante tenga acceso a un portafolio en particular. Y, por supuesto, encontrarás el mismo fragmento de búsqueda –o un similar-pero- ligeramente-diferente fragmento de código– en el momento en que a alguien le importa si un comerciante tiene acceso a un portafolio en particular.

En el otro código base te encuentras con esto:

if (trader.canView(portfolio)) {...}

No hay rascado de cabeza. No necesitas saber cómo lo sabe un comerciante. Quizás es uno de esos mapas de mapas escondidos dentro. Pero es un asunto del comerciante, no tuyo.

Ahora, ¿en cuál de estos códigos te gustaría estar trabajando?

Hubo un tiempo en que sólo teníamos unas muy básicas estructuras de datos: bit, bytes y caracteres (realmente sólo bytes que pretendíamos que fueran letras y puntuaciones). Tener decimales eran un poco truculento porque nuestros números de base 10 no trabajan muy bien en binario, así que teníamos varios tamaños de tipos de punto flotante. Entonces vinieron las matrices y las cadenas (realmente sólo matrices distintas). Teníamos pilas, colas, hashes, listas ligadas y listas salteadas y muchas otras excitantes estructuras de datos que no existían en el mundo real. La “Ciencia Computacional” se trataba de gastar mucho esfuerzo mapeando el mundo real en nuestras estructuras de datos restrictivas. Los verdaderos gurús podrían incluso recordar cómo lo habían logrado.

¡Entonces tuvimos los tipos definidos por el usuario! Está bien, esto no es noticia, pero fue un cambio en el juego, de alguna manera. Si tu dominio contiene conceptos como negociantes y portafolios, podías modelarlos con tipos llamados, digamos, Comerciantes y Portafolio. Pero, más importante que esto, también puedes modelar relaciones entre ellos usando términos de dominio.

Si no codificas usando términos del dominio estás creando un entendimiento tácito (léase: secreto) de que este valor de tipo entero que está por ahí significa la manera de identificar a un comerciante, donde ese valor de tipo entero por allá es la manera de identificar un portafolio. (¡Mejor no confundirlos!) Y si representas un concepto de negocio (“a algunos comerciantes no les está permitido ver algunos portafolios –es ilegal–”) con un algoritmo, digamos la existencia de relaciones en un mapa de claves, no le estás haciendo ningún favor a los chicos de auditoría y quejas.

El programador de junto quizás no sepa el secreto, así que ¿porqué no hacerlo explícito? Usar una llave como el término de búsqueda de otra llave que realiza la revisión de una llave existente no es terriblemente obvio. ¿Cómo se supone que alguien intuya que ahí están implementadas las reglas de negocio que previenen conflictos de interés?

Realizar conceptos explícitos del dominio en tu código significa que otros programadores pueden adquirir la intención del código mucho más fácilmente que intentar meter un algoritmo en lo que entienden sobre el dominio. Esto también significa que cuando el modelo del dominio evoluciona –es decir, que tu entendimiento se incrementa– estés en una buena posición para evolucionar el código. En conjunto con una buena encapsulación, aumenta la oportunidad de que la regla exista sólo en un lugar y que puedes cambiarla sin que el código dependiente se dé cuenta.

El programador que venga unos cuantos meses después a trabajar con el código te lo agradecerá y quizás ese programador seas tú.

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