Distingue excepciones de Negocio de las excepciones Técnicas

Distingue excepciones de Negocio de las excepciones Técnicas
Autor: Dan Bergh Johnsson

Hay básicamente dos razones por las que las cosas van mal en tiempo de ejecución: problemas técnicos que impiden el uso de la aplicación y la lógica del negocio que evita hacer mal uso de la aplicación. La mayoría de los lenguajes modernos, como LISP, Java, Smalltalk y C#, usan excepciones para señalar ambas situaciones. Sin embargo, las dos situaciones son tan diferentes que deberían ser tomadas por separado. Es una fuente potencial de confusión representar ambas usando la misma jerarquía de excepciones, sin mencionar la misma clase de excepciones.

Un problema técnico irresoluble puede ocurrir cuando hay un error de programación. Por ejemplo, si tratas de acceder al elemento 83 de una matriz de tamaño 17, entonces el programa está claramente fuera de control, y debería resultar en alguna excepción. La versión más sutil es llamar a alguna biblioteca de código con argumentos inapropiados, causando la misma situación dentro de la biblioteca.

Sería un error intentar resolver tú mismo estas situaciones que causaste. En vez de dejar que la excepción se eleve al nivel arquitectónico más alto y dejar que algún mecanismo general de manejo de excepciones haga lo que pueda para asegurar que el sistema está en un estado seguro, tales como deshacer una transacción, registrar en la bitácora y alertar a la gerencia, e informar (educadamente) al usuario.

Una variante de esta situación es cuando te encuentras en la “situación de biblioteca” y quien hace el llamado rompió el contrato de tu método, por ejemplo, pasando un argumento extraño o sin tener un objeto dependiente configurado correctamente. Esto va a la par con el acceso al 83vo elemento de 17: quien hace la llamada debería haber comprobado; no hacerlo es un error del programador en el lado del cliente. La respuesta correcta es lanzar una excepción técnica.

Una diferente, pero aún situación técnica, es cuando el programa no puede continuar debido a un problema en el ambiente de producción, como una base de datos que no responde. En esta situación debes asumir que la infraestructura hizo lo que pudo para resolver la situación –reparar conexiones, reintentar un número razonable de veces– y falló. Incluso si la causa es diferente, la situación para el código es similar: hay poco que puedas al respecto. Así que señalamos la situación a través de una excepción que subiremos hacia un mecanismo general de manejo de excepciones.

En contraste a esas situaciones, tenemos la situación en la cual no puedes completar la llamada por una razón de dominio lógico. En este caso nos hemos encontrado una situación que es una excepción, es decir, una inusual e indeseable, pero no un error extraño o programático. Por ejemplo, tratar de retirar dinero de una cuenta con fondos insuficientes. En otras palabras, este tipo de situaciones es una parte del contrato, y lanzar una excepción es sólo una vía de retorno alternativa que es parte del modelo y que el cliente debería tener en cuenta y estar preparado para manejarlo. Para estas situaciones es apropiado crear una excepción específica o una jerarquía de excepción por separado, así el cliente puede manejar la situación en sus propios términos.

Mezclar excepciones técnicas y excepciones de negocios en la misma jerarquía desdibuja la distinción y confunde a quien hace la llamada sobre qué método del contrato es, qué condiciones se requiere asegurar antes de ejecutarlas y qué situaciones se supone debe manejar. Separar los casos ofrece claridad e incrementa la oportunidad de que las excepciones técnicas sean manejadas por algún framework de aplicaciones, mientras que las excepciones de dominio del negocio son consideradas y manejadas por el código del cliente.

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