Noticias raras – Los testers son tus amigos

Noticias raras – Los testers son tus amigos
Autor: Burk Hufnagel

Ya sea que se llamen ellos mismos Aseguramiento de Calidad (QC, Quality Check) o Control de Calidad, muchos programadores los llaman problemas. En mi experiencia, los programadores tienen frecuentemente una relación de confrontación con la gente que prueba su software. “Son demasiado exigentes” y “quieren todo perfecto” son las quejas comunes. ¿Te suena familiar?

No estoy seguro del porqué, pero siempre he tenido una visión diferente de los testers. Quizás es porque el “tester” en mi primer trabajo era la secretaria de la empresa. Margaret era una señora muy agradable que mantenía la oficina funcionando e intentaba enseñar a un par de jóvenes programadores cómo comportarse profesionalmente frente a los clientes. Ella también tenía el don de encontrar cualquier error, no importa lo oscuro, en cuestión de minutos.

En ese entonces estaba trabajando en un programa escrito por un contador que pensaba que era un programador. No es necesario decirlo, tenía algunos problemas serios. Cuando pensaba que tenía una pieza sólida, Margaret intentaría usarlo y, más frecuentemente que nunca, fallaría en alguna forma justo después de algunos teclazos. A veces era frustrante y embarazoso, pero ella era una persona agradable a quien nunca pensé en culpar por hacerme ver mal. Eventualmente llegó el día cuando Margaret fue capaz de iniciar limpiamente el programa, introducir una factura, imprimirla y cerrarlo. Estaba muy emocionado. Aún mejor, cuando lo instalamos en una de las computadoras de nuestros clientes, todo funcionaba. Ellos nunca vieron ningún problema porque Margaret me había ayudado a encontrarlos y arreglarlos primero.

Es por eso que digo que los testers son tus amigos. Puedes pensar que te hacen ver mal al reportar cuestiones triviales. Pero cuando los clientes están emocionados por no ser molestados con todas esas “pequeñas cosas” que QC te hizo corregir, entonces te verás bien. ¿Ves a lo que me refiero?

Imagínate esto: estás revisando una utilería que usa “los más prometedores algoritmos de inteligencia artificial” para encontrar y solucionar problemas de concurrencia. Lo inicias e inmediatamente notas que han escrito mal “inteligencia” en la pantalla de inicio. Un poco optimista, pensarás: es sólo un error de dedo, ¿verdad? Entonces notas que la pantalla de configuración usa varias casillas que deberían ser botones de radio y algunos de los atajos de teclado no funcionan. Ahora bien, ninguno de estos son un gran problema, pero conforme los errores se van sumando empiezas a preguntarte sobre los programadores. Si no pueden tener las cosas sencillas bien, ¿cuáles son las probabilidades de que su IA pueda realmente encontrar y solucionar algo tan complicado como los problemas de concurrencia?

Puede que sean genios quienes estaban tan enfocados a hacer la IA increíblemente mejor como para no notar esas pequeñas cosas triviales. Y sin esos “testers exigentes” apuntando los problemas, terminaste encontrándolos. Ahora te estás cuestionando la competencia de los programadores.

Así que por extraño que suene, estos testers, quienes parecen determinados a exponer cada pequeño error en tu código, son realmente tus amigos.

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