Prueba precisa y concretamente

Prueba precisa y concretamente
Autor: Kevlin Henney

Es importante probar el comportamiento deseado y esencial de una unidad de código, en vez de probar el comportamiento incidental de su implementación en particular. Pero esto no debería ser tomado, o mal tomado, como una excusa para las pruebas vagas. Las pruebas necesitan ser exactas y precisas.

Como ejemplo ilustrativo podemos tomar el caso intentado y probado múltiples veces, siendo ya todo un clásico: las rutinas de ordenamiento. Implementar un algoritmo de ordenamiento no es necesariamente una tarea diaria de un programador, pero el ordenamiento es una idea tan familiar que mucha gente cree saber qué esperar de ello. Esta familiaridad casual, sin embargo, puede hacer difícil ver más allá de ciertos supuestos.

Cuando se le pregunta a los programadores “¿qué es lo que probarías?”, la respuesta más común y, por mucho, es “el resultado del ordenamiento es una secuencia ordenada de elementos”. A pesar de que es verdad, no es toda la verdad. Cuando se les pide una condición más precisa, muchos programadores agregan que la frecuencia resultante debe ser de la misma longitud que el original. A pesar de que es correcto, aún no es suficiente. Por ejemplo, dada la siguiente secuencia:

3 1 4 1 5 9

La siguiente secuencia satisface una poscondición de estar ordenado de manera no-descendiente y teniendo la misma longitud que la secuencia original:

3 3 3 3 3 3

A pesar de que satisface las especificaciones, ¡esto es también algo a lo que ciertamente no nos referíamos! Este ejemplo está basado en un error tomado de un código de producción real (afortunadamente capturado antes de que fuera liberado), en el cual un simple desliz de un teclazo o un lapso momentáneo del razonamiento nos lleva a un elaborado mecanismo de llenar el resultado entero con el primer elemento de alguna matriz.

La poscondición completa es que el resultado esté ordenado y que tenga una permutación de los valores originales. Esto restringe apropiadamente el comportamiento requerido. Que la longitud del resultado sea el mismo que el de la longitud de la entrada viene con ello y no necesita ser reiniciado.

Aún estipular la poscondición en la manera descrita no es suficiente para darte una buena prueba. Una buena prueba debe ser leíble. Debe ser comprensible y suficiente como para que leyéndola puedas ver si es correcta (o no). A menos que ya tengas código por ahí para checar que una secuencia se ordena y que esa secuencia contiene una permutación de valores en otra, es muy probable que el código de prueba sea más complejo que el código a probar. Como Tony Hoare observa: “Hay dos manera de construir un diseño de software: una manera es hacerlo tan simple que obviamente no hay deficiencias y la otra es construirlo tan complicado que no hay deficiencias obvias”.

Usando ejemplos concretos eliminamos esta complejidad accidental y oportunamente por accidente. Por ejemplo, dada la siguiente secuencia:

3 1 4 1 5 9

El resultado del ordenamiento es el siguiente:

1 1 3 4 5 9

Ninguna otra respuesta lo será. No aceptes sustitutos.

Los ejemplos concretos ayudan a ilustrar el comportamiento general de una manera accesible y no ambigua. El resultado de agregar un item a una colección vacía no es simplemente que no esté vacía: es que la colección ahora tiene un elemento y que ese elemento es el item agregado. Dos o más elementos calificarían como no vacío. Y estaría mal. Un sólo elemento de un valor diferente también estaría mal. El resultado de agregar una fila a una tabla no es simplemente que la tabla es una fila más grande. Esto también implica que la llave para la fila puede ser usada para recuperar la fila agregada. Y así por el estilo.

Al especificar el comportamiento, las pruebas deberían ser simplemente exactas: también deben ser precisas.

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